Tipógrafos ñeques

 

Los diseñadores de tipografía en Latinoamérica tienen –a nuestro juicio– tres cualidades distintivas. Por un lado, y solo de forma comparativa con el viejo mundo, la tipografía es una disciplina nueva en Latinoamérica. Por otra parte, y a consecuencia de aquello, no existe un abordaje metodológico claramente definido respecto al quehacer tipográfico. Estas dos consideraciones lejos de ser una flaqueza se constituyen en las características más alentadoras de la realidad presente. Debemos agregar como tercera característica y, una vez más, probablemente a consecuencia de aquellas dos, la creciente noción de comunidad alimentada desde los diferentes países de la región, con el consiguiente tráfico de conocimientos y aportes.

Sin desconocer los grandes esfuerzos y logros realizados desde hace décadas por ilustres y fecundos –a la vez que escasos– personajes latinoamericanos preocupados por la falta de difusión, generación y debate de las temáticas tipográficas, podemos situar en los días presentes el establecimiento de lo tipográfico de manera definitiva en la región. Entendiendo por establecimiento la práctica constante, el asentamiento a través de los dictados académicos inscriptos en la enseñanza técnica o terciaria y la distribución, comercialización y uso de tipografías latinoamericanas dentro y fuera de la región.

Este carácter novedoso nos obliga a ejercer una práctica con el mayor de los compromisos dada la trascendencia que implicarán nuestros logros en tanto confluyentes en y constructores de la madurez de la disciplina.

Así en varios países encontramos el surgimiento de fundidoras digitales, nacimiento de espacios colectivos de difusión y debate, publicaciones, etc. Todas estas manifestaciones rodeadas de un aura de trascendencia fuertemente marcada por el caracter fundacional del que habláramos más arriba.

En la falta de métodos aprendidos en nuestras etapas formativas académicas encontramos y asumimos la posibilidad de propuestas propias. Es frecuente encontrarnos discutiendo acerca del método de diseño tipográfico, pero en general desde una postura propositiva, ya sea desde lo técnico, lo idiomático, lo cultural etc. Por nombrar algunos casos en cada uno de estos ejes podemos referirnos a Tunni en Argentina; Díaz en Uruguay y Heilborn en Paraguay; Cáceres en Chile, Meave en México o Puertas en Colombia.

Las bienales tipográficas –primero Letras Latinas y ahora Tipos Latinos– además de seleccionar y exponer aquellos trabajos que demuestran de manera amplia un panorama del desarrollo actual de la materia, tienen una importancia sustancial en cuanto a tender lazos de interconexión entre las diferentes situaciones particulares de cada país sede. En 2008, en las actividades paralelas a la exposición en las ciudades sede, nos propusimos intercambiar experiencias entre nosotros, de esta forma contamos con mexicanos en Argentina y en Brasil, paraguayos en Buenos Aires, uruguayos en Asunción, etc. Pero más importante todavía es que contamos con colombianos en Colombia, paraguayos en Paraguay, chilenos en Chile, etc. etc. es decir: comenzamos a apropiarnos del saber tipográfico a través de la vinculación con cada sociedad, con cada situación cultural.

No será posible volver a ver la disciplina tipográfica como una actividad exclusivamente del Norte.

La vinculación local de la tipografía es y será el nutriente fundamental del crecimiento tipográfico regional. No planteándolo bajo forma de souvenir, no desde una postura que confronte con lo foráneo. Sí desde una visión realista y crítica que se preocupe de resolver nuestros problemas de la mejor manera posible dadas nuestras preocupaciones y nuestra forma de entender la realidad, es decir. haciendo tipografía, simplemente.

 

* Ñeque: adjetivo de uso en varias zonas de América Latina referente a fuerza, vigor, energía, valor, coraje.