¡Que sea para bien!

 

Agitar, educar, organizar

No es viable asistir al planteo de definiciones disciplinares absolutas y hegemónicas sin plantearse al menos la reflexión crítica sobre ellas; la capacidad de empoderamiento de distintos actores culturales y sociales –en cuanto a la posibilidad de ejercer con propiedad el rol de generadores y comunicadores de contenidos– tiene que utilizarse como una posibilidad de diversificación de tales definiciones así como de la divulgación de las ideologías que las sustentan.

 

En tal sentido se hace viable –y deseable– que el diseño se construya también bajo parámetros ideológicos ya que su definición no puede quedar acotada por el campo de trabajo –la comunicación–, ni por las herramientas que emplea de manera específica –los saberes, técnicas y habilidades excluyentes– sino que debe incorporar, necesariamente, un modelo ideológico de abordaje.

Las definiciones y planteos presentados en este espacio están en revisión y reflexión permanente.

 

¿Qué es el diseño?

 

El diseño gráfico es una de las áreas de la comunicación visual junto a la publicidad y la propaganda. A su vez la comunicación visual en conjunto con los estímulos visuales conforma el campo de la percepción visual.
La delimitación del rol del diseño –y del diseñador– no tiene que ver con productos, técnicas o tecnologías, sino con ideologías y objetivos sociales.

 

Percepción visual
Está formada por el universo de estímulos visuales generados voluntaria o involuntariamente por el accionar humano o natural. Los estímulos visuales voluntarios (humanos) se denominan comunicación, mientras que los involuntarios son emisión ya sean humanos o naturales.

 

Comunicación visual
Dentro del campo comunicación visual podemos encontrar tres componentes: la propaganda, la publicidad y el diseño.

 

Propaganda: La propaganda es aquella comunicación orientada a influir en las conductas de los destinatarios con fines puramente económicos: la venta, la generación de hábitos con orientación a obtener utilidades económicas y de mercado.

 

Publicidad: La publicidad se orienta a la difusión de mensajes de interés público más allá de los fines comerciales y de mercado.

 

Diseño: El diseño en cambio tiene como objeto último mejorar la calidad de vida de las personas –tanto en aspectos individuales como colectivos– y debe ser encarado por tanto bajo un paradigma de construcción ideológica.

 

Espectro, temática y profundidad

 

En general asignamos a nuestra ideología una ubicación en el espectro organizado en función del eje izquierda-derecha; luego priorizamos el abordaje de ciertas temáticas en virtud de aquella ubicación. Pero pocas veces se asume la posibilidad de definir la profundidad.

Es bajo esta concepción que el diseño puede ser comprendido cabalmente como ideología, dotándolo así de un compromiso social que le pasa a ser inherente.

Mientras que el desplazamiento por el eje izquierda-derecha nos lleva a hablar de posturas que van desde el centro a la radicalización, el eje de la profundidad –al que podría sumársele para completar el binomio la liviandad– determina el grado de convicción y compromiso de las mismas.

Así, el diseño, entendido como herramienta de cambio social y concebido en el marco de la ideología de izquierda, debe conllevar un grado de compromiso tal que lo ubique en la zona de lo profundo.

 

Esquema ideológico
Con ánimo de sintetizar podríamos definir las ideologías de derecha como aquellas más preocupadas por el orden, mientras que las de izquierda son las más proclives al progreso. Las concepciones ideológicas pueden partir de un centro –que supondría un balance entre orden y progreso– hasta una radicalización tal que se minimice la importancia del postulado principal del extremo opuesto.

A este esquema tradicional debemos incorporar la variable del compromiso, expresada como profundidad de la ideología. Obtenemos así un mapa de ubicación que deja de ser lineal para pasar a ser espacial: se define un área de ubicación ideológica.